La Inteligencia Emocional

  
    El concepto de inteligencia emocional ha revolucionado a la sociedad actual al afirmar que la inteligencia general no es suficiente para conseguir el éxito en nuestra vida familiar, profesional, emocional y social.  Además de ella es necesario tener una buena inteligencia emocional.

 

   Daniel Goleman (1.995) definió la inteligencia emocional como la capacidad para reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de manejar positivamente nuestras emociones, sobre todo aquellas que tienen que ver con las relaciones humanas.  Engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, etc., todas ellas necesarias para una buena adaptación social.

 

   Numerosos estudios demuestran los enormes beneficios (personales y sociales) de la inteligencia emocional; hasta el punto, que se ha llegado al convencimiento de que ésta constituye un importante predictor del éxito en la vida y del bienestar psicológico general.

 

   Por eso cada vez adquiere más importancia la necesidad de recibir una buena educación emocional, una educación que facilite la adquisición de todas aquellas habilidades emocionales y sociales que nos proporcionen un mayor bienestar.

 

   El desarrollo de programas de educación emocional y social en países como USA, Reino Unido, Irlanda, Italia etc., han puesto de manifiesto los beneficios innegables en niños y jóvenes, en concreto, en su bienestar emocional, en sus relaciones sociales, en la mejora de su rendimiento académico y en algunas ocasiones como factor preventivo de problemas en su desarrollo (como la droga, la violencia…).